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miércoles, 2 de julio de 2014

Capacitación y la necesidad de avanzar

Chile necesita  una modificación profunda al sistema de capacitación de  trabajadores, a través de una reforma al Estatuto de Capacitación y Empleo  (Ley Nº 19.518) que permite a los trabajadores capacitarse con el uso de la franquicia tributara. Esta es una gran oportunidad para más de millones de trabajadores a la vez que una necesidad para las empresas  pequeñas y medianas que hoy generan gran parte de la oferta laboral de nuestro país, pero  en realidad son las grandes empresas las que utilizan esta herramienta legal.
Una reforma en el sistema de capacitación nacional debe avanzar hacia un modelo en formación por competencias donde se excluyan cursos pequeños que no agregan valor al trabajador ni permite generar  la actitud, el conocimiento y la destreza necesarios para cumplir exitosamente las actividades que componen una función laboral, según los requerimientos del sector productivo.

El mercado laboral chileno demanda trabajadores capacitados. Las empresas chilenas deben hacer un gran esfuerzo por incentivar y motivar a sus trabajadores a seguir perfeccionándose, más aún, cuando las tasas de retorno demuestran cuán conveniente es invertir en educación y perfeccionamiento.

Hoy algunos señalan que los fondos públicos destinados a la franquicia tributaria  para capacitación se "malgastan" según  las conclusiones del primer informe de la comisión de expertos convocados por el Ministerio del Trabajo para estudiar esta materia.  Los especialistas ya proponen reasignar estos fondos a modalidades más efectivas y de impacto real. Al hablar de los fondos públicos destinados a la franquicia tributaria podemos señalar que el gasto público en este instrumento supera los  US$ 200 millones. Diversos estudios e informes señalan que  70% de los cursos financiados por esta vía duran menos de 17 horas y se requieren más de 140 horas para que conlleven un alza de sueldos de los trabajadores. A lo anterior se suma los cuestionamientos  a los organismos que  implementan su utilización.

En pleno siglo XXI la empresa  nacional debe prepararse para competir incorporando mayor valor agregado a sus productos  y también incorporando tecnología a sus procesos productivos, pero ello no será posible sin trabajadores capacitadores en estas nuevas técnicas y que sean capaces de desarrollar operaciones complejas y que aporten valor al desarrollo de productos.  Para focalizar los presupuestos de capacitación a nivel nacional, debemos plantearnos cómo país la necesidad de focalizar directamente los recursos hacia los trabajadores y también hacia las empresas pequeñas y medianas que hoy son las generadores de gran parte de la fuentes laborales, son ellas las más vulnerables pero también las que tienen mayor oportunidades de desarrollo y crecimiento en una economía abierta al mundo.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Chile, hacia un nuevo sistema de capacitación


Chile necesita  una modificación profunda al sistema de capacitación de  trabajadores, a través de una reforma al Estatuto de Capacitación y Empleo  (Ley Nº 19.518) que permite a los trabajadores capacitarse con el uso de la franquicia tributara. Esta es una gran oportunidad para más de millones de trabajadores a la vez que una necesidad para las empresas  pequeñas y medianas que hoy generan gran parte de la oferta laboral de nuestro país, pero  en realidad son las grandes empresas las que utilizan esta herramienta legal.
Una reforma en el sistema de capacitación nacional debe avanzar hacia un modelo en formación por competencias donde se excluyan cursos pequeños que no agregan valor al trabajador ni permite generar  la actitud, el conocimiento y la destreza necesarios para cumplir exitosamente las actividades que componen una función laboral, según los requerimientos del sector productivo.

El mercado laboral chileno demanda trabajadores capacitados. Las empresas chilenas deben hacer un gran esfuerzo por incentivar y motivar a sus trabajadores a seguir perfeccionándose, más aún, cuando las tasas de retorno demuestran cuán conveniente es invertir en educación y perfeccionamiento. 

Hoy algunos señalan que los fondos públicos destinados a la franquicia tributaria  para capacitación se "malgastan" según  las conclusiones del primer informe de la comisión de expertos convocados por el Ministerio del Trabajo para estudiar esta materia.  Los especialistas ya proponen reasignar estos fondos a modalidades más efectivas y de impacto real. Al hablar de los fondos públicos destinados a la franquicia tributaria podemos señalar que el año 2010 el gasto público en este instrumento ascendió a US$ 226 millones. Una reciente comisión del Ministerio del Trabajo ha señalado que el 70% de los cursos financiados por esta vía duran menos de 17 horas y se requieren más de 140 horas para que conlleven un alza de sueldos de los trabajadores. A lo anterior se suma los cuestionamientos  a los organismos que  implementan su utilización.

En pleno siglo XXI la empresa  nacional debe prepararse para competir incorporando mayor valor agregado a sus productos  y también incorporando tecnología a sus procesos productivos, pero ello no será posible sin trabajadores capacitadores en estas nuevas técnicas y que sean capaces de desarrollar operaciones complejas y que aporten valor al desarrollo de productos.  Para focalizar los presupuestos de capacitación a nivel nacional, debemos plantearnos cómo país la necesidad de focalizar directamente los recursos hacia los trabajadores y también hacia las empresas pequeñas y medianas que hoy son las generadores de gran parte de la fuentes laborales, son ellas las más vulnerables pero también las que tienen mayor oportunidades de desarrollo y crecimiento en una economía abierta al mundo.

miércoles, 22 de junio de 2011

Fuerza laboral para Latinoamérica

A pesar del desarrollo económico que están experimentando varios países en Latinoamérica para lograr mejorar y aumentar el crecimiento se debe invertir en la acumulación de capital humano y ello impactará en la productividad. El cambio constante de las tecnologías y las exigencias de los mercados hace necesario que la fuerza laboral se adapte a los nuevos requerimientos que nos presenta un mundo globalizado. Conceptos como educación continua o el desarrollo de competencias de empleabilidad para mejorar las capacidades de los trabajadores son temas que cada vez más deben preocupar, tanto, al sector público como a las empresas.

Para que los trabajadores progresen en su carrera laboral no basta únicamente que sepan leer y escribir, sino que se requiere entregar competencias que les habiliten de manera oportuna para aumentar la productividad en las organizaciones, para ello es fundamental que las intervenciones que se realicen se vinculen a partir de las demanda del mercado y en la identificación que los Estados realizan.

La fuerza laboral de Latinoamérica debe preparase para que su economía evolucione desde vender recursos naturales sin procesar, para pasar a la venta de productos procesados y en los que se agregue valor. Un tema que debe llamar la atención de nuestros gobernantes es la capacitación de laboral que debe estar preparada para el complemento del mercado del trabajo para que sea una contribución al cierre de las brechas que existen. Los Estados deben corregir las fallas en aspectos que impactan en la productividad y el fomento de la actividad productiva de los países, al ser el capital humano uno de los factores determinantes en el desarrollo de una economía ante un contexto de globalización la acción del Estado en el ámbito del trabajo ello se complementa el esfuerzo del sector productivo para integrarse y adaptarse a la realidad de mercados cada vez más competitivos.

La evolución del mercado es cambiante y las exigencias de permanente mejora de los ámbitos productivos implican que los Estados en Latinoamérica revisen y mejoren los sistemas de capacitación laboral tradicional basada en intervenciones aisladas que no son suficientes para hacer frente a los requerimientos del siglo XXI. Hoy se requiere una importante adecuación de las capacidades de los trabajadores de Latinoamérica para que el trabajador avance en su carrera laboral y por consecuencia sea más productivo, pero sobre todo es importante destacar que las intervenciones que se realicen sean a partir de las demandas reales y según la identificación de prioridades de los Estados.

Por otra parte, debemos fortalecer los sistemas educativos y de formación para el trabajo, ellos deben comenzar a formar a sus estudiantes en el reconocimiento de la necesidad de fortalecer las habilidades, destrezas y actitudes, elementos relevantes para la empresa de hoy, no entregan el conocimiento de manera encapsulada sino que entregando competencias para hacer frente a la sociedad global en que vivimos. Herbert Simon, ganador del Premio Nobel de Economía, ha dicho que: "El significado de 'saber' ha cambiado de ser capaz de recordar y repetir información, a ser capaz de encontrarla y usarla". La globalización de las comunicaciones, la economía y el comercio es una realidad difícilmente reversible.

Los más recientes hallazgos de la investigación en pedagogía señalan que, para mayor efectividad, los ambientes de aprendizaje deben estar centrados en el aprendiz, no es suficiente entrega cursos de capacitación inferior a 20 horas, se requiere generar itinerarios formativos que realmente permitan a los trabajadores recibir habilidades, destrezas e incluso desarrollar las actitudes que requiere la empresa del siglo XXI para aumentar realmente su productividad y que agregue valor en su gestión.